(de Carlos Ruiz Tagle)
Apenas comienzo a escribir llega mi hija de cinco años con un animalito plomo entre los brazos. Siento un maullido que no pertenece, que no pertenecía a esta casa.
-¿Y eso? -le pregunto.
-Un gatito.
-¿De dónde salió?
-Parece que andaba perdido, lo encontramos en la calle.
-¡cuidado que rasguña!
-Es manso, no rasguña.
-¿Y donde va a dormir?
-Con nosotros.
-¿Cómo se llama?
-Se llama gatito de nosotros.









