martes, 16 de junio de 2009

Resolver los problemas académicos a partir de una buena lectura, una clave que debemos transmitir a nuestros estudiantes



Suelo, en 5° ó 6° año básico, intentar transmitir a mis estudiantes la necesidad de interrogar a los libros o textos que deben leer, antes de iniciar la lectura. Darle una mirada a la portada, al índice, a las imágenes que pueden tener los capítulos es importante para plantearse las preguntas básicas que nos ayudarán a comprender lo leído. Ver los títulos de los capítulos, por ejemplo, comprobar si hay palabras desconocidas o ignoradas en ellos, permite desatar una serie de hipótesis o búsquedas sumamente necesarias para enfrentar la lectura que viene. Ante un título, por ejemplo, como Las crónicas de Narnia, deben los estudiantes plantearse primero qué es una crónica, para qué sirve, quién las usa, de otra manera ya desde el título el libro irá cerrando sus significados (peor aún, sus significaciones) a los estudiantes y, tal vez, logren entender algo de la historia, pero seguramente quedarán profundos vacíos en la comprensión. No es una pérdida de tiempo dedicar minutos antes de abordar una lectura a que se hagan esas preguntas y esos análisis. 

Pronto, al leer, se darán cuenta de cuánto estuvieron equivocadas o acertadas las suposiciones previas y con ello habrán desarrollado un proceso metacognitivo crucial para una comprensión mejor de lo que leen. ¿Y mis colegas de Matemáticas o Física o Química o Filosofía, incluso, no suelen quejarse de que los estudiantes no entienden los problemas que les presentan como ejercitación? No es válido, acaso, que a partir de estas reflexiones previas, podamos luego ir ayudándolos a plantearse si para resolver un problema matemático es mejor una suma, una multiplicación o plantear todo como una ecuación, tal vez? ¿Qué datos necesita saber para contestar? ¿Cuál es el planteamiento de lo que debe hacer?


La comprensión cabal de la lectura permite mejorar destrezas en otras áreas del conocimiento, por eso, me parece, que no intentar hacer este breve proceso de análisis previo es absurdo. La escasa inversión en tiempo es altamente rentable si conseguimos paulatinamente desarrollar habilidades de lectura que vayan más allá de juntar sílabas en forma más o menos coherente o fluida. ¿Y si luego llevamos esa información  Organizadores gráficos? Hacer que nuestros estudiantes conozcan y comprendan un texto, continuo o discontinuo, de cualquier tipologóa o temática, pasa primero por la necesidad de interrogar al propio texto, de establecer predicciones, de buscar preguntas y respuestas que allanen el camino a la lectura formal. Al menos, eso pienso e intento hacer. 

prof. Benedicto González Vargas

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